🩸 Posesión sobrenatural
En un pequeño pueblo olvidado por el tiempo, se alzaba una casa de piedra cubierta de musgo. Nadie se atravía a entrar, salvo Cloe, una joven periodista que buscaba historias para su nuevo proyecto. La casa había pertenecido a una familia que desapareció sin dejar rastro, y los vecinos aseguraban que estaba maldita.
Cloe cruzó el umbral con sigilo y precaución. La atmósfera era irrespirable, prácticamente se ahogaba con cada bocanada de aquella ceniza que impregnaba el lugar. En las paredes, símbolos antiguos extraños parecían grabados con uñas. Al avanzar hacia el salón, escuchó un murmullo: voces que no provenían de ningún lugar visible.
En la inquietante oscuridad, una sombra negra se deslizó detrás de ella. Cloe respiró profundamente para mantener la calma, pero en ese mismo instante, empezó a oir un susurro que le decía:
-Ya no eres tú... ahora eres nosotros.
El frío la envolvió. Sus manos temblaban, pero no podía moverse. Sintió cómo algo invisible se apoderaba de su cuerpo, obligándola a caminar hacia un armario con una vidriera muy antigua. En el reflejo no estaba sola: detras de si figura aparecían decenas de rostros desfigurados, con ojos vacíos y bocas retorcidas y desdentadas.
-Cloe intentó hablar, pero su voz sonó distorsionada, como si otra entidad hablara a través de ella. El susurro volvió per con un tono más aspero y mortuorio.
--Ya no eres tú... ahora eres nosotros.
Los vecinos, días después, contraron la casa intacta. Solo había un nuevo símbolo grabado en la puerta: el nombre de Cloe, escrito en sangre seca. Desde entonces, quien se atreve a entrar escucha su voz, pidiendo ayuda, atrapada en una posesión sobrenatural que nunca termina.