🩸 La Serpiente Amarilla
En un pueblo olvidado entre montañas, los ancianos hablaban de una criatura que nadie había visto con vida para contarlo: La Serpiente Amarilla. Decían que no era un animal, sino un espíritu angituo que se arrastraba por los sueños de los hombres, dejando marcas reales en sus cuerpos al despertar.
Una noche de diciembre, Cristina, una joven estudiante de biología, regresó al pueblo para visitar a su abuela. En la caja vieja encontró un manuscrito polvoriento con advertencias: "Quien pronuncie su nombre bajo la luna nueva, abrirá la puerta de su guarida."
Curiosa, Cristina leyó en voz alta las palabras prohibidas. El viento se detuvo. Los perros del pueblo comenzaron a aullar. Y en el silencio, escuchó un siseo que no venía de ningún lugar visible.
La aparición
Esa misma noche, Cristina soñó con un túnel húmedo y sin fin. En la oscuridad, dos ojos dorados brillaban, acercándose lentamente. Su boca se abría mostrando unos colmillos que no eran de hueso, sino de piedra afilada.
Al despertar, Cristina tenía marcas en la piel: huellas de escamas impresas en su brazo.
El pueblo en sombras
Los días siguientes, los habitantes comenzaron a desaparecer. Primero los animales, luego los niños. En cada casa abandonada quedaba el mismo rastro: un olor metálico y un dibujo serpenteante en las paredes, como si alguien huebiera arrastrado un cuerpo gigantesco por dentro.
La abuala de Cristina le confesó:
-La Serpiente Amarilla se alimenta de la voz. Cada vez que alguien la invoca, crece y se acerca más al mundo de los vivos.
🔥 El desenlace
Cristina intentó huir, pero la criatura ya la seguía. En la última noche, bajo la luna nueva, escuchó el siseo detras de la puerta. Cuando la abrió, no vio nada... hasta que el suelo se levantó como una ola de escamas amarillas.
La serpiente la envolvió, y el pueblo entero quedó en silencio. Al amanecer, solo se encontró el manuscrito abierto en la mesa, con una nueva línea escrita en sangre: "La voz de Cristina me pertenece. La próxima será la tuya."