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La Calle de la Locura

🩸 La Calle de la Locura

En Oviedo, nadie quería hablar de aquella calle estrecha y torcida que aparecía en los mapas antiguos pero que ya no figuraba en los modernos. Los vecinos la llamaban La Calle de la Locura, aunque nadie recordaba cuándo ni por qué había recibido ese nombre.

Francisco, un joven curioso y amante de los misterios, decidió recorrerla una noche de invierno. La encontró tras un arco de piedra cubierto de musgo, como si la ciudad hubiera querido ocultarla. Al cruzar, el aire se volvió más frío y el silencio más denso.

Las farolas, estaban apagadas, pero las ventanas de las casas mostraban sombras que se movían sin que nadie las habitara. Cada paso resonaba como un eco multiplicado, y pronto Francisco sintió que alguien caminaba detrás de él, imitando su ritmo.

De pronto, las paredes comenzaron a susurrar. Eran voces quebradas, repetían frases incoherentes:

-"No debiste entrar..."

-"La calle recuerda..."

-"La locura no se abandona..."

Francisco intentó retroceder, pero el arco había desaparecido. En su lugar, solo había más calle, más puertas cerradas, más ventanas con figuras que lo observaban.

El espejo

Al final del callejón encontró un espejo enorme apoyado contra una pared. En él no se reflejaba su rostro, sino una versión distorsionada: ojos vacíos, sonrisa torcida, piel agrietada. El reflejo levantó la mano antes que él, como si tuviera voluntad propia.

El espejo comenzó a vibrar, y del cristal emergió una figura idéntica a Francisco, pero con mirada enloquecida. El doble avanzó hacia él, mientras las voces gritaban al unísono:

-"¡La calle necesita otro habitante!"

El destino

Francisco corrió, pero cada puerta que intentaba abrir estaba sellada. El doble lo alcanzó y lo arrastró hacia el espejo. En el último instante, comprendió que nadie salía de allí: la calle no era un lugar, era un estado mental, un laberinto que atrapaba a quienes se atrevían a entrar.

Desde entonces, los vecinos dicen que en las noches frías se escucha un nuevo susurro en La Calle de la Locura:

-"Soy Francisco... y ahora vivo aquí."

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