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El Brujo

🩸 El Brujo

En lo alto de la sierra de Tamuja, donde los árboles se retuercen como si sufrieran, vivía Elías, un hombre al que todos llamaban el brujo. Nadie sabía de dónde había venido, pero su cabama de piedra, rodeada de espantapájaros sin ojos, llevaba así más de cien años.

Los aldeanos evitaban el sendero que conducía a su morada. Decían que Elías hablaba con los muertos, que curaba enfermedades con palabras que no eran de este mundo, y cada luna nueva enterraba algo en el bosque.

Una noche, Lucía, una joven desesperada por salvar a su madre enferma, subió a la cabaña. El brjuo la recició sin hablar. Le ofreció un cuenco de barro con un líquido negro y espeso. "Tu madre sanará -dijo- pero tu deberás pagar el precio cuando la luna se vuelva roja."

Lucía aceptó. Al día siguiente, su madre despertó sana. Pero entonces, Lucía comenzó a tener sueños extraños: veía árboles que sangraban, escuchaba voces que la llamaban desde el pozo del cementerio, y cada espejo mostraba su rostro envejecido.

La noche de la luna roja llegó. Lucía se encerró en casa, pero las paredes comenzaron a rezumar barro negro. Los espantapájaros sin ojos aparecieron frente a su ventana. y en el centro del salón, Elías la esperaba, con una sonrisa que no era humana.

"No puedes escapar del pacto," dijo. "Ahora tú eres la bruja"

Lucía gritó, pero su voz se convirtió en viento. Su cuerpo se desvaneció en ceniza, y al amanecer, en lo alto de la sierra, una nueva cabaña apareció junto a la de Elías. Dentro, una figura femenina tejía muñecos de hueso y pelo humano.

Desde entonces, cada luna roja, alguien desaparece de Tamuja. Y los espantapájaros sin ojos siguen multiplicándose.

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