La Posesión Demoníaca, o los poseídos por el demonio. Algunos lo llaman trastorno de la personalidad, otros disociación o paranoia, pero hay que llamar a las cosas por su nombre. Las personas o están endemoniadas o poseídas.

El espíritu del hombre o de la mujer sufren un ataque por parte de los demonios, lo que produce en su víctima la histeria.

Y en estos casos el exorcismo es fundamental para que se expulse cualquier tipo de posesión demoníaca.

Existen manuscritos con plegarias para la protección contra los demonios, y que ya en tiempos de los chamanes se pronunciaban en presencia del endemoniado.

Existió el caso de un hombre mudo que hablaba estando poseído por un demonio maligno, que le provocaba enfermedades.

Las primeras prácticas conocidas para la expulsión de demonios, utilizaban el método denominado Punzador. Se utilizaban agujas para encontrar las marcas del demonio, o zonas de la piel anestesiadas atribuidas a firmas de Satanás.

Un libro sobre la brujería detalla los exorcismos que pueden efectuarse en diferentes casos, bien en humanos o incluso en animales. Miles de animales se sacrificaron debido a que encerraban o estaban poseídos por un demonio.

LOS SINTOMAS

  • Los poseídos ponen los ojos en blanco.
  • Hablan en leguas desconocidas.
  • Aparecen signos del demonio en la piel.
  • Conducta violenta, criminal e incongruente.
  • Convulsiones.
  • Falta de memoria y personalidad.
  • Respiración agónica.
  • Aversión a lo sagrado.
  • Aparición de enfermedades sin causa aparente.
  • Conocimientos sobre sucesos distantes y ocultos.
  • Hablar lenguas muertas.
  • Cambios del tono de voz y de los rasgos faciales.
  • Aparición repentina de lesiones (arañazos, punciones, marcas).
  • Fuerza sobrenatural.

En algunos exorcismos se proporcionan sustancias de fuerte sabor y de olor desagradable, para obligar al demonio a abandonar el cuerpo. Los ingredientes se desconocen, pero se adivina que puedan ser algunos tipos de insectos, vísceras o partes de animales y plantas.

En la edad media surgieron multitud de posesiones, y en muchas ocasiones, culparon al sacerdote de estar detrás, de compartir el objetivo del demonio, por lo que fueron quemados en la hoguera.

No solo la religión cristiana cree en la existencia de demonios que causan algún tipo de malestar espiritual o físico. También otras culturas y religiones con la islámica, que califican a los Jinn como entes que se manifiestan en forma de serpiente para hacer maleficios a los humanos.

Los hebreos también se refieren a los demonios como shedim, Demonios que interfieren en la vida de la víctima causándole todo tipo de males.

En Japón se habla de ni, que pueden influir y causar daños a los humanos de múltiples formas. Éstos incluso pueden llegar a comerlos.

La forma más habitual para que un demonio entre en una persona es principalmente a través de la práctica del espiritismo, bien en forma de invocación de espíritus de personas ya muertas, bien a través de pactos con Satán, misas negras, maleficios, mal de ojo, etc. También son habituales las posesiones en personas que practican la astrología, la cartomancia o la Güija.

En una posesión se distinguen dos estados: Uno de calma, descanso demasiado habitual, pereza, depresión; Otro de crisis, con explosiones de rabia, contorsiones, retorcimientos del cuerpo, palabras impías y blasfemias. El poseído finalmente entra en trance perdiendo la consciencia y la memoria.

LA POSESIÓN

Las personas poseídas sufren visiones y sentimientos confusos.

Creen que alguien les controla, algo extraño y desconocido, sienten ahogo, quemazón, dolor, desasosiego y angustia. También visiones repelentes y enfermizas, del tipo de las pesadillas. Ven entes, espíritus extraños y fallecidos que no son percibidos por los demás.

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