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La Noche de Walpurgis, es una fiesta tradicional que se celebra la noche del 30 de abril, en la zona norte europea.

La fiesta se celebra vistiéndose con disfraces, y gastando bromas a la gente. Por lo general, crean y emiten, ruidos muy fuertes, para mantener el mal a raya. También es habitual que se pongan pequeñas ramas de follaje, en casas y graneros, para alejar a los espíritus malignos. En Alemania, suelen dejar trozos de pan untados con mantequilla y miel, llamados ankenschnitt, como ofrendas, para los perros fantasmas.

En Finlandia, la Noche de Walpurgis recibe el nombre de Vappu, y es una de las fiestas importantes del país. Inicialmente, sólo la aristocracia celebraba esta fiesta. Pasado el tiempo, en el siglo XIX, los estudiantes de las universidades (en especial los estudiantes de ingeniería) empezaron a festejar y celebrar este día. Hoy en día, sirve para engullir litros de alcohol, en la noche del 30 de abril. Destaca el consumo de vino espumoso.

Al día siguiente se desarrolla el carnaval, y la celebración entonces, se hace más familiar. Amigos y parientes, hacen picnics en parques y praderas y entre la nube de globos consumen sima, un tipo de licor de miel de casa, con bajo contenido de alcohol, incluso sin alcohol.

Los orígenes de la Noche de Walpurgis se remontan a las celebraciones paganas de los ritos de fertilidad y de llegada de la primavera. Después de que los nórdicos fueran cristianizados, la celebración pagana se combinó con la leyenda de San Nicolás.

Walburga, fue una famosa monja, nacida en Inglaterra, que vivió durante un tiempo en el monasterio de Heidenheim, en Alemania, y más tarde, fue hecha abadesa. Se creía que Walburga, había curado las enfermedades de muchos residente locales.

Vivió como misionera en Alemania hacia el año 750. A su muerte, un elixir conocido como ‘Aceite Valpurgis’, u ‘Óleo Valpurgis’, brotó de la piedra donde colocaron su cuerpo. Se decía, que el elixir tenía propiedades mágicas y curativas. Para el propulsor de la Iglesia de Satán, todo esto no es más que una mierda, palabras que pongo en su pluma.  Esta monja, se asocia al 1 de mayo, debido a un relato medieval que indica su canonización, tras el traslado de sus restos. Pero es muy probable, que la fecha de su canonización, sea una coincidencia con las celebraciones paganas de la primavera. Ambas celebraciones, se celebraban de forma conjunta hasta el día de hoy, bajo la ley de la iglesia, y sin temor a represalias.

LAS HOGUERAS

Las hogueras se producen por todos los sitios durante la celebración. Esta festividad del 30 de abril, coincide con las celebraciones de los paganos, que terminaban sus festividades del Equinoccio de Primavera.

Los escritos antiguos cuentan en sus relatos que esta noche, es la noche en la que todos los demonios, hadas, duendes, espantos, fantasmas, etc., salían a festejar, hacer alboroto, y buscar placer, simbolizando así, la fertilidad del Equinoccio.

Clandestinamente, rodeaban las hogueras los hechiceros y las brujas en reunión mágica, para loar al Diablo y hablar con los espíritus y demonios del mundo oculto, que en la Noche de Walpurgis, tenían la posibilidad de caminar sobre la tierra.

Después de declamar los hechizos y celebrar los rituales, la celebración terminaba con grandes orgías de tipo sexual y bestial.

El origen de Walpurgis y las hogueras, va más hacia atrás en el tiempo, y llega hasta los mismísimos orígenes vikingos que habitaban las tierras, de lo que ahora, es Noruega. En aquellos tiempos, ya se encendían en esta noche, grandes hogueras por parte de los vikingos, para ahuyentar a los malos espíritus.

Había una especial adoración hacia una diosa de la naturaleza: Waldborg o Waldburga, diosa de la fertilidad, a la que se rendía culto para pedir su magia, y recibir así unas buenas cosechas; la llegada de las lluvias en tiempos de sequía, o la riqueza en tiempos de dificultades.

Más tarde, los celtas adoptaron estas costumbres, pero creando sus propias divinidades. Los celtas realizaban su culto ancestral, que consistía en la fabricación de un hombre de paja, o mimbre, de enorme tamaño, (figura que en la actualidad, recibe el nombre de espantapájaros), en el cual los celtas introducían a los prisioneros, para después prenderles fuego vivos. Esta forma de sacrificio, habría de satisfacer la exigencia del culto divino.

Más tarde en Roma, los ciudadanos romanos rendían culto a sus dioses. Por una parte, rendían culto al dios Apolo: (hijo de Zeus y Leto, y hermano de Artemisa), uno de los dioses más venerados de todos los que formaban parte de la Antigüedad Clásica. Apolo era identificado como el dios de la verdad. Por otra parte, rendían culto a la diosa guerrera Minerva. Minerva era la protectora de Roma, y se corresponde con Atenea en la mitología griega. Era una diosa que no sólo respondía a la guerra, sino también a la Mens (mente), por eso los etruscos la llamaban Menrva (Mente Inteligente), precursora de la sabiduría.

LAS BRUJAS

Las Brujas y el Diablo, forman parte integrante de la Noche de Walpurgis. Para ellas, este día se conoce como “la noche de las brujas” (Santa Walpurgis).

Los mismos cristianos nombraron el 1 de mayo, como el día de Santa Walpurgis, patrona de campesinas y sirvientas, y considerada protectora del arte de la prestidigitación.

Se registran acontecimientos, que cuentan, como durante el transcurso de los siglos, hasta nuestro tiempo, las brujas volaban sobre escobas, gatos, o cabras, hacia las zonas más altas de las montañas, lugar en el que se celebraban los rituales orgiásticos, y los pactos mágicos, con el mismo diablo en persona.

Hoy en día, cada 30 de abril, y 1 de mayo, miles de personas emprenden un viaje hacia las cadenas montañosas, para ver a las brujas y al demonio. La fiesta comienza con un baile de brujas, y luego se enciende una enorme hoguera, que retumba en la noche con espantosa virulencia. A esto le sigue una espectacular noche de fuegos artificiales, justo en la medianoche, para sellar el pacto, y dar la bienvenida a quien traerá consigo la salud y la fecundidad: (a la sucesora de todas las brujas malvadas), la Reina Mágica de Mayo.

Sin embargo, estos festejos no se corresponden con la realidad de la Noche de Walpurgis. Las hogueras eran encendidas este día, para protegerse precisamente de las temidas brujerías. Las escobas se colocaban con las hebras hacia arriba, y se hacían repicar toda la noche las campanas de las iglesias. Los hombres solteros, caminaban dándose latigazos alrededor de las casas, para protegerse de tentaciones de mujeres voluptuosas. Y para proteger al ganado, se colocaba sal en el umbral de los cobertizos.

Se cree que hubo una bruja primordial de nombre desconocido, pero bautizada, con el nombre en latín, de maleficae, por la religión cristiana. De extraordinario poder mágico, era capaz de desatar potentes tormentas, y ocasionar desastres naturales. Esta bruja primordial, fue acogiendo en su círculo de poder, a muchachas inocentes y vírgenes, para su ritual de iniciación. Mediante el ritual,  su poder se otorgaba a cada una de ellas, y en especial, a las que considerase dignas del mismo.

De ahí que la Noche de Walpurgis, sea una de las reuniones más poderosas de brujería del mundo. Se dice que en sus rituales, danzaban cabeza abajo alrededor de la gran hoguera del conjuro.

El trasfondo de la brujería de la Noche de Walpurgis, es la de recitar hechizos, para acciones mágicas. Muchos de estos hechizos se han perdido, pero otros, permanecen registrados en libros antiguos denominados: Grimorios. Los más trascendente de la recitación, era la preparación del alma.

Antes de invocar es necesario formar un círculo mágico, y situarse justo en el centro de éste. Recitar a viva voz las palabras para la invocación, y tener preparada el alma con sabiduría, ayuno, entendimiento y esperanza.

El Grimorio en sí guarda fórmulas y secretos ancestrales, que han ido propagándose oralmente, en el transcurrir de los siglos. Se trata de Claves escritas, un tanto confusas para los no iniciados, o estudiosos de las artes mágicas, y de las proyecciones astrales.

Escuelas, Órdenes, Movimientos y Sectas ocultistas han seguido estos Grimorios con gran recelo, para mitigar sus ansias de sabiduría.

Estos Grimorios, contienen los sellos secretos de los espíritus ancestrales. Sin embargo, dichos sellos no son descifrables para el común de los mortales.

Johann Wolfgang von Goethe, para nosotros Goethe el autor de Fausto, escribió sobre la Noche de Walpurgis en su Fausto, como trasfondo surrealista, para la actuación de sus personajes.  En esta obra, Mefistófeles hace un pacto con Dios: dice que tentará a (Fausto) el ser humano favorito de Dios, que se esfuerza por aprender todo lo que puede ser conocido, y que acaba adentrándose en la magia para alcanzar su conocimiento infinito.

En Fausto La Bruja con gran énfasis declama leyendo un libro:

¡Esto te recomiendo!

Haz de uno, diez; retiras

dos y así tres haciendo,

rico al punto te miras,

el cuarto destruyendo,

de cinco y seis, sin pena

tú has de hacer ocho y siete.

Cual la bruja promete

y así todo se llena,

sabe que nueve es uno

y que diez no es ninguno.

¡Nuestra tabla de cuentas así suena!

Está la fuerza inmensa

del saber para todos escondida.

Y es de quien menos piensa

sin cuidados, un día recibida.

A tal retahíla responde Mefistófeles:

¡Basta, ya basta, sin igual sibila!

Trae acá tu poción; la copa llena

hasta el borde, tranquila,

porque no ha de hacer pena

ese trago a mi amigo,

que es hombre cuya fama en la aula truena

y no ha sido de tragos enemigo.

La Noche de las Brujas, o la Noche de Walpurgis, forma parte ya desde tiempos inmemoriales, de las más potentes tradiciones ancestrales de la humanidad.

Seguirá plenamente en la Noche de Walpurgis, elevándose el humo negro, y denso, y las exclamaciones, gritos y hechicerías, de las más viejas y antiguas brujas. Gritos que sonarán como un estruendo en el cielo, por el  que vuelan hacia el cónclave, con el fin último de realizar el ritual mágico de tan señalado día para ellas.

La medianoche será el comienzo del ritual de sangre, y sexo, en comunión con las más variadas orgías postulantes. Paganos y cristianos, celebrando por igual, y festejando, la costumbre de la magia ancestral, de la Noche de Walpurgis.

La influencia de esta noche y este día seguirá vigente en el transcurso de los siglos, hasta el fin de los tiempos.

Fin.