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EL INICIADO

Existían graduaciones individuales entre sus miembros. Los más relevantes recibían el nombre de Iniciado, figura que como su nombre indica, era el que iba a ser preparado, para posteriormente ser iniciado en la Orden. Este grado lo encarnaba Mark. Éste era su status dentro de la Orden. Otra figura la encarnaba el Colega. Se trataba del compañero habitual del Iniciado, el cual, siempre le informaba, asesoraba, protegía y cuidaba. El Colega daba las instrucciones que Mark debía seguir, a rajatabla, si no quería ser expulsado inmediatamente, y cuyas consecuencias posteriores, seguramente no serían nada halagüeñas.

Mark iba recibiendo paulatinamente, y de forma bien dosificada, conceptos básicos, y conocimientos de iniciación a la Orden.

Otra de las figuras que Mark conocía, era la del Maestro. Era el supervisor, del control y de las actuaciones, del nuevo miembro que iba a ser iniciado en la Orden. Destacaba por su altanería y desdén. Tan solo observaba en silencio los movimientos de Mark y su Colega. El Maestro iba a ser el encargado de dirigir la Ceremonia de Iniciación de Mark. El resto de miembros utilizaba diferentes estancias del lugar de reuniones, a veces incluso en diferentes niveles, en plantas y sótanos, pues los edificios de celebración de las reuniones, estaban compuestos por diferentes estancias, a las que se accedía por medio de ascensores.

La pirámide de la Orden iba subiendo de grado según el escalafón de sus miembros. Cada Maestro se ocupaba de una sección, cada sección estaba perfectamente organizada por la administración y control, de una determinada rama, o ciencia del saber. Cada sección estaba dividida en departamentos. A Mark le parecía haber querido escuchar, que en la punta de la pirámide estaba quien ordenaba todo lo que sucedía en la Orden, con el cargo de Instructor General.

Mark conoció que no de los objetivos de la Orden, era el de favorecer, planificar, y constituir un Nuevo Orden Mundial (NOM). Preveían crear y administrar, un gobierno central para toda la población mundial. Este proyecto podría materializarse con un número bastante reducido de gobernantes afines a la Orden. Su creencia en este proyecto se basaba en la premisa, o máxima, que Mark ya había conocido sobradamente, la de que sólo algunos hombres señalados por la Orden, tenían la iluminación total del conocimiento, y que el resto de la humanidad en su totalidad,  permanecía en la oscuridad. Esto le provocó una profunda meditación, y el asunto, asustó a Mark verdaderamente, pero aún así, prosiguió en su camino de descubrimientos y obedeciendo las órdenes de sus inmediatos superiores.

Sin embargo, el alto secreto, era desconocido por Mark. Los altos cargos de la Orden, eran, definitivamente ya, destacados miembros muy poderosos e influyentes, empresarios, banqueros y millonarios, incluidos la Realeza, el Clero y una parte de la Nobleza. Habría incluso en su nómina bastantes políticos sin escrúpulos, que solo tenían como objetivo, su propio interés particular. Cada multinacional del mundo, como la energética, la farmacéutica o la petrolífera, estaban en la selectiva lista de la Orden, algo que, sin duda, podría infundir un verdadero temor, si se llegará a desvelar.

Mark pudo adivinar en sus conversaciones con miembros de la Orden, pues su instinto y su inteligencia así lo apoyaban, que la cúspide tenía su sede, o centro de mando mundial en la ciudad de Londres, y que estaba apoyada además, por otro centro del mismo nivel, en Suiza.

Sin embargo, lo que a Mark más le aterrorizaba y preocupaba en extremo, era la pléyade de acontecimientos que habían sucedido con algunos conocidos investigadores, periodistas y escritores, los cuales, en su momento,  habían indagado en la profundidad de la realidad que rodeaba a la Orden, investigando los objetivos de esta misteriosa organización, y que posteriormente, habían sido víctimas del destino más horrible: La muerte.

Algunos fueron asesinados brutalmente, y sin pudor, o bien, habían desaparecido de las calles de forma totalmente misteriosa.

En sus habituales conversaciones con los miembros de la Orden, lo más frecuente era buscar y concretar un lugar apartado, bien fuera un parque, bien algún espacio abierto y protegido del campo.

Sus conversaciones siempre giraban en torno a la Orden. Después de que algunos miembros de la Orden hubieran aceptado la solicitud de iniciación de Mark, señalaron un día en el calendario para celebrar el ritual de iniciación. La organización lo tenía todo preparado, para la iniciación, y posterior nombramiento, de otro miembro más de la Orden.

SIGUIENTE

El Iniciado

 

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