PÁGINA 2

EL INICIADO

Tenían miembros de diferentes nacionalidades, distribuidos por todo el mundo.Era una Orden exclusiva, grande e internacional.

Mark conocía algunas de sus actividades ocultas, entre las que se encontraban, el desarrollo de las ciencias humanas y de las artes del saber. Se regían todos sus miembros por una moralidad y una rectitud extraordinarias.

No admitían mujeres en su Orden, es más, no podían ni saber de su Orden, y la naturaleza de sus tratados secretos, pocas, o ninguna vez, contenían asuntos dedicados a las féminas.

Mark conocía esta particularidad también, pero no le importaba lo más mínimo. Lo cual no quiere decir que era poco tolerante, más bien al contrario, tenía una espléndida relación con las mujeres. Tan solo lo aceptaba sin prejuicios ni miramientos.

Mark sabía gracias a su mentor que conservaban  diversos tratados de alquimia antigua, lo cual despertaba su máximo interés.

Los miembros más destacados, y reconocidos de la Orden, sabios declarados, habían seguido y estudiado, la formación y desarrollo de la Orden, desde sus mismos orígenes, investigando en sus más profunda raíces, y descubriendo importantes similitudes y coincidencias, perfectamente contrastadas, con los constructores de las grandes pirámides del Antiguo Egipto. Algo sorprendente para Mark, y muy llamativo e interesante a la vez, lo que le movía aún más a proseguir en su camino hacia la iniciación.

Podría decirse que todo lo que hacía referencia a esta particular Orden, era totalmente de su máximo interés y dedicación.

Mark quería conocer más, quería ser un miembro más, y pertenecer a la Orden, y estaba en el camino correcto para llegar a tocar con sus propias manos, la puerta de entrada a dicha organización.

En cuanto a Mark. Era un joven y prestigioso Doctor en Medicina, con una calificación extraordinaria, muy hábil y muy destacable en su profesión. Durante algunos de sus habituales Congresos médicos, había entablado una entrañable amistad con un miembro muy destacado de la Orden. Pertenecía a la Orden desde hacía muchos años. Él mismo, conocía y guardaba, importantes y trascendentales secretos, albergados en el seno de su intelecto particular.

Secretos altamente protegidos, y como norma general, totalmente prohibida su publicación o comunicación por cualquier medio. Eran secretos milenarios. Éstos, eran los secretos que Mark estaba deseoso de poder conocer al fin.

Podría así tener la oportunidad de comprobar y desvelar de motu propio, los inquietantes conocimientos secretos y ocultos, tan celosamente guardados por la Orden.

La Orden operaba protegida por un velo impenetrable, lo cual hacía dudar incluso de su existencia. También se ocultaba el destino, el lugar, y el momento, de sus habituales reuniones y ceremonias secretas.

La Orden no practicaba ninguna religión. Se consideraban así mismos, como los creadores, precursores, e inventores de una élite superior, una élite dominante, enfrentada al mundo, con un toque de exclusividad y bastante supremacista.

Por entonces, Mark comenzó a recibir las citaciones, a modo de notificaciones secretas, con un sello de color rojo y negro bastante reconocible, cuyo relieve dibujaba una serpiente rodeando un bastón.

Las citaciones hacían mención a las instrucciones para acudir a un lugar, en una fecha, y una hora predeterminadas. La reuniones se fueron sucediendo. Acudía siempre con el máximo interés, y el máximo respeto. Albergaba además en su interior, una especie de admiración casi enfermiza, podría decirse que les veneraba. Reunión tras reunión pudo comprobar, y conocer el funcionamiento interno de la Orden, como se articulaba, como se procedía, y cómo habría que comportarse con el resto de los miembros de la Orden.

SIGUIENTE

El Iniciado

 

error: Content is protected !!