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Recóndito lugar, aquel que los arcanos habitan. Lugar secreto, y reservado a la voluntad divina. Lanzan a la humanidad sus extrañas influencias. Base terrenal, e inexplorada zona repleta de inmundicia. Terreno singular negro como el carbón, que en la noche nocturna, desvela las tinieblas más repelentes y lejanas de los Arcanos.

Cincuenta y seis arcanos rodean la efigie de los arcanos mayores, los cuales, representan a una larga estirpe de adivinos.

Bajo la luna negra, el colgado se tambalea en figura diabólica, que encarna a la mismísima muerte. Alumbra suave, la luna negra de la desdicha, sobre la torre de cadáveres apilados, en descomunal montaña hermética.

Vibran las negras almas de los condenados, bajo el influjo negativo de las preferencias de los arcanos, quienes mantienen su quietud secular, en ausencia de la luz.

Admiten en su seno, a los malvados conscientes, de una gran parte del mundo. Vigilan en sus dependencias la peligrosa y violenta verdad, sobre los Principios de su Manifiesto.

Mística la raíz de la tierra, prepara su fruto para ellos. Una infecta forma vital contagiosa y mortal, está lista para emerger de las profundidades de la Tierra.

Preparan los arcanos la involución de la creación, para celebrar con excesivo respeto, la llegada de su padre Tarot…